jueves, 2 de diciembre de 2010

Levantar la imagen de nuestros posgrados


POR CRHISTIAN GODOY SILVEIRA


Levantar la imagen de nuestros posgrados


El otro día, leíamos en un diario el chiste del “Dr. Mandi`i”, aquel que va a pescar a Pilar y vuelve con el titulo bajo el brazo. Nos hizo reflexionar de cómo lograr el mejoramiento del nivel de los posgrados en cada una de las universidades habilitadas en nuestro país, cómo revertir la mala imagen que tienen a nivel internacional. Veamos qué debemos tener en cuenta.

Los estudiantes

Están constituidos en su gran mayoría (sobre todo aquellos posgrados problemáticos) por estudiantes extranjeros; a priori no debería significar esta situación ningún problema, pero ¿por qué eligen nuestro país para estudiar?¿Qué los impulsa a abandonar el suyo y mudarse a fin de proseguir sus estudios?

Algunas de las explicaciones están en el costo, la poca exigencia a la hora de inscribirse y, por supuesto, el bajo nivel académico que permite que prácticamente todos aprueben sin mayor dificultad.

Es normal que, ante diferentes países y diferentes tipos de cambios, en algún momento se busquen ventajas económicas cruzando las fronteras; esto no se puede considerar como un error por parte de las universidades, ya que elevando el costo solo elitizarían los posgrados para estudiantes extranjeros y marginarían a los connacionales que viven nuestra dura realidad y a los cuales les sería imposible abonar estas cuotas.

En cuanto a la poca exigencia a la hora de inscribirse, tanto en promedio académico de grado como en documentos exigidos, se debería llegar a un acuerdo exigiendo un promedio mínimo acorde con la altura del curso a seguir y, asimismo, todos los documentos probatorios del mismo.

En este último y más importante punto, está la exigencia académica del curso; se deben contratar profesores de primer nivel, seguir un riguroso método de evaluación a fin de comprobar el rendimiento del estudiante y no solo comprobar si ha pagado o no la cuota del mes, porque el daño que se está haciendo a la imagen de la clase universitaria del país es inmensa y será muy difícil para aquellos que se quedan en sacarse el estigma de ser egresado de un posgrado exprés dictado en nuestro país.

Ley de Educación Superior

El control permanente del Gobierno nacional por intermedio del Ministerio de Educación y Cultura a las instituciones encargadas de dictar estos cursos es fundamental, y es allí donde es necesaria la promulgación de esta ley es de vital importancia para el reordenamiento de la Educación Superior en nuestro país y, asimismo, para establecer mecanismos de control más eficientes.

Solo así mejoraremos nuestra imagen internacional y no quedaremos en el recuerdo como el país de los posgrados rápidos y fáciles.

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